viernes, 31 de enero de 2020

Yamil Peralta hacia Tokio 2020


Fotografía: Nelson Andrés Quispe
Yamil Peralta Jara es un boxeador argentino de peso pesado, que forma parte de Los Cóndores, la selección argentina. Este sábado, 1° de febrero de 2020, va a enfrentar a Darío Balmaceda por el título sudamericano en el polideportivo municipal Los Polvorines (trasmitido en directo por TyC Sports, a las 0.15).
En líneas generales es fácil conocer las historias de los futbolistas, incluso tienen oportunidades que no tienen otros deportes. Por eso es interesante conocer a Yamil y su pasión por el boxeo. Se nota la emoción que lo embarga cuando comienza a explicar que desde muy chico le decía a su mamá que iba a ser boxeador, que miraba la televisión y quería ESE cinturón de campeón del mundo.
A los 14 años, decidió ir a entrenar a escondidas de la madre, a quien no le gustaba la violencia de ese deporte y le decía que “iba a quedar más boludo de lo que era”. Sin embargo, para Yamil fue todo lo contrario; lo tranquilizó y le permitió un mayor equilibrio interno. El entrenamiento hizo que bajara de peso, le dio disciplina, orden en las comidas. Esto último fue lo que más le costó: tener que dejar el sándwich de milanesa. 
Al año de practicar el técnico le dio su primera pelea. En realidad, no lo dejaba guantear, pero una vez se quedó el hijo a cargo y fue tal su insistencia que lo dejó pelear con la condición de que no le dijera nada al padre. Vio que lo hizo muy bien, por lo que el técnico se terminó enterando y le dio su primera contienda, donde tuvo una buena actuación (le cortó el ojo a su oponente). A los 16 ganó el campeonato argentino, también a los 17 y a los 18 años.
Después de eso lo convocaron para la selección. Se enamoró de representar a su país, siente un orgullo especial, ya que defender los colores le llena el alma y reconoce que recorrió más de treinta países, pero no hay ninguno mejor que la Argentina: “Soy argentino de acá a todo.”
Ganó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de 2011. Por un lado, no se sentía satisfecho porque consideraba que hubiera podido dar más, pero, por el otro, había enfrentado a los mejores del mundo y había estado a la altura.
Su técnico le marcaba siempre que tenía un estilo de boxeo olímpico. Entonces lo llevó la primera vez para sumar experiencia y terminó peleando una final con un estadounidense para las Olimpíadas de Londres. En ese campeonato le robaron la victoria. Pulev tenía a los árbitros a su favor; cuando Yamil lo molía a golpes, el árbitro lo paraba que diferentes excusas y le daba tiempo al otro para reacomodarse. Fue tan evidente la maniobra que después de la pelea lo llamaron de varios programas de televisión para que contara sobre lo que había pasado arriba del cuadrilátero.
Argentina Boxing Promotions
Su pelea más decisiva fue la que le ganó al flaco Aumada por el título latino crucero del CMB (Consejo Mundial de Boxeo). Antes del enfrentamiento le pasó de todo; sin embargo, no aflojó y así obtuvo su espectacular título. Venía de dos años de estar sin pelear por un problema en la rodilla, veinte días antes le avisan que iba a disputar el título. La semana anterior a la pelea entran a robar a su casa y le sacan todos sus elementos de pelea: guantes, botas, bolsa. El día que se va para concentrarse antes de la pelea, no le prende la moto y su hermano lo ayuda para que arranque. A pesar de todos estos incidentes, sigue para adelante y consigue la victoria.
Esa es una característica que Yamil define del guerrero. Y el boxeo es así. Antes del inicio el contendiente tiene toda la adrenalina circulando por su cuerpo, “porque uno está por pelear y te agarran esos nervios, porque vas a dar golpes a otro rival que está buscando lo mismo que vos.” También la vida de los boxeadores es una lucha constante. Normalmente, vienen de abajo y tienen que lidiar con la familia, con el trabajo para vivir y con el entrenamiento. Por ejemplo, las peleas amateurs se pagan $100 y hay que tener más de cuarenta peleadas para pasar a profesional.
Mientras estuvo sin pelear, encontró otra motivación: dar clases en un gimnasio (San Miguel Fitness). Le encanta poder compartir lo que sabe. Pensaba que no estaba capacitado para enseñar, hasta que se dio cuenta de toda la experiencia que tenía. Ahí aparece un rasgo de Yamil: la modestia. Reconoce su destreza, pero de repente menciona maravillado que Del Potro lo fue a ver pelear en las Olimpíadas.
El sábado se enfrenta a Darío Balmaceda. Sabe que es un rival fuerte, que tiene mucha experiencia a nivel profesional y muchos knock-out. Pero Yamil no se intimida; por eso lo desafió y Balmaceda tomó el guante. Ahora hay que ganar para seguir camino a Tokio 2020. 

Flyer: M M Community Managers

 
Aunque no lo dice, en el boxeo es importante el apoyo de la gente. Creo que así como él representa a la Argentina con orgullo, nosotros tendríamos que demostrarle nuestra confianza.
  • Podés prender el televisor y ver la pelea el sábado.
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“Así como estoy agradecido de la gente que me apoyó siempre, estoy agradecido de la que no me apoya y que no le gusta mi boxeo, porque gracias a ellos sigo peleando, esforzándome cada vez más. Agradecido con todo, lo bueno y lo malo; la vida te enseña de las dos maneras. Cada vez que hablo de boxeo me agarra como un cosquilleo adentro; estoy contento de que ese fuego que tenía disminuido haya explotado de vuelta.”
 

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